EL PROCESO DE LA SOLEDAD

Extracto del capitulo “El Proceso de la Soledad”, de mi libro: EL DIOS DE LOS PROCESOS… Que lo disfruten

Gran parte de los problemas que me confiesan  los jóvenes en búsqueda de consejería es el hecho de sufrir con la soledad.  Siempre he considerado que la Soledad no es un Estado, sino un sentimiento. He pasado por etapas en que estoy acompañado y me siento muy solo y también cuando estoy sin nadie y me siento muy bien así. Por lo que la soledad no es un problema de Estado, sino de sentimientos. Si tu proceso es la soledad, permíteme darte algunos consejos, pues yo también he pasado por esos momentos, pero hay cosas que me han ayudado mucho:

En primer lugar: Ocupa tu mente:

“Mente vacía…campo fácil al Enemigo”, no se de quien es esa frase, ojala  sea mía. Cuando tienes tu mente desocupada, tienes mucho tiempo de pensar en tus sentimientos y pensar  en los sentimientos no siempre es bueno. Si tienes cosas que hacer: tareas, trabajos, compromisos, etc, tu mente se mantiene trabajando y cuando ya has terminado tus compromisos del día, estará bastante cansado como para estar despierto. Por eso es importante mantenerse renovando nuestros conocimientos, aprender un idioma nuevo, de la tecnología, de ciencia, de música, etc. Pues además que esto te suma a tu intelecto también te mantiene bien ocupado.

Busca más de Dios.

La necesidad de una pareja a nuestro lado le llega a todos los seres humanos, pero aquellos que están vacíos espiritualmente sienten la necesidad más aguda. El que está lleno de Dios se siente mas pleno, y aunque también necesita alguien, no es una necesidad depresiva. Buscar cada vez más de Dios nos hará sentir más cerca su compañía.

No te aísle.

Lo peor que le puede pasar a una persona que se siente sola es aislarse o encerrarse. La soledad debe ser el mejor momento para salir, compartir, hablar, hacer amigos, ir a los sitios. Si eres cristiano y te sientes solo ese es el mejor momento de ir a la iglesia temprano,  cantar, brincar con gozo, aun sea difícil, es la mejor forma de salir de ese sentimiento o luchar con el. Pero si te aísla estás dejando que te gane.  No te conectes en una computadora todo el tiempo para salir de tu soledad. ¡Vive en vivo!

Evita los episodios tristes.

Busca el humor, música alegre, programas de tv chéveres, películas positivas, predicas que te estimulen y te desafíen. Saca lo mejor de tu personalidad. Cuando escuchamos música que amarga la soledad se agudiza más. Esas bachatas corta-venas, esos libros  depresivos, no ayudaran en nada. Debes rodearte de gozo y gente alegre. Deja de hablar cosas depresivas: “me voy a quedar sola”, “estoy jamona”, “me voy a dar un tiro”, “no soy nadie”. !Por favor! Elimina esos pensamientos y aunque lleguen no los confiese, no los pronuncie, no le de cabida, cámbialos a bien aunque sea por fe.  Declara lo contrario y poco a poco veras como te irás aliviando.

Involúcrate En La Iglesia.

El apóstol Pablo decía que la mujer casada no tiene cuidado de las cosas del Señor, en cambio la soltera si. Esto no lo decía por mal, al contrario así debe ser. La casada debe cuidar su hogar y así honra a Dios, en cambio el que esta solo puede dedicar su tiempo a las cosas de Dios hasta que encuentre su pareja. Involúcrate en los asuntos de tu comunidad,  visita los hospitales, orfanatos, fundaciones, tu iglesia. !Ocúpate!

Viaja

            Con frecuencia en las iglesias, clubes, barrios, trabajos, instituciones y demás se organizan tours, a playas, monumentos, lagos, etc. Ahorra dinero para que disfrutes de esos tours. Es falso que hay que estar casado o acompañado sentimentalmente para disfrutar de la naturaleza. Puedes disfrutar bastante de una playa con amigos o familiares, de monumentos en grupos. Aprovecha los días feriados, sal, conoce tu país y si puedes ir fuera de el, pues también hazlo. ¡Disfruta!

 

Viste De Gala

            Una dama decía una vez que ella hasta para ir a la tienda se peina bonita, se pone ropa limpia y  perfume, pues no sabe si de camino se encontraría con el hombre de su vida.   Es importante que al salir nos pongamos la mejor ropa, tengamos la mejor actitud, brindemos la mejor sonrisa, pues nunca sabremos quien se enamorará de esa sonrisa.

Todos pasamos por situaciones en la que nos sentimos solo, pero mas cerca de Dios y con nuestra vida ocupada la soledad no será un problema, sino una ventaja, pues nos encontraremos a nosotros mismos, tendremos tiempo para hacer cosas que tal vez acompañados no podemos y estaremos preparándonos para encontrar alguien dispuesto a estar junto no a un depresivo, sino a una persona alegre y desafiante. Que maduró en su tiempo. La soledad al fin y al cabo no es tan mala, pues te ahorras un gran dinero, ya que no tendrás que regalar en el día de la amistad, los enamorados, aniversarios, cumpleaños, ahh ve, que no todo es malo!.  

Riqui Gell