SOBRELLÉVALO…DIOS PUEDE HACER ALGO…

RIQUI GELL…Extracto de mi  libro: EL DIOS DE LOS PROCESOS

Sobrellévalo…¿han escuchado esa palabra?, jamás ha sido grata ¿verdad?. Empieza cuando somos niños, tenemos un hermano menor que nunca nos deja en paz, vamos a quejarnos donde nuestros padres y viene la respuesta: “sobrelleva a tu hermanito, es menor que tu”. No, no, no, no me están entendiendo. Usted talvez es el menor de la casa y habían que sobrellevarlo, en mi caso no era así, tenia dos hermanos por debajo de mi, un varón y una hembra, y a ambos yo tenía que “sobrellevarlos”. Nada fácil.

 En el evangelio cargamos con la misma palabrita: “sobrellévense los unos a los otros”, “sobrellevad la carga de sus hermanos más débiles”, “soporten la prueba” “amad a vuestros enemigos”, “bendecid a los que os maldicen”, “hagáis bien a quien nos haga mal”, y por ahí sigue la lista. Es difícil, es pesado, es duro. Sobrellevar implica cargar con algo pesado, algo o alguien a quien no queremos ayudar, necesariamente.  Pero olvidamos que Dios nos ha sobrellevado bastante, nos ha perdonado, tolerado, ayudado, guiado, perdonado, perdonado. (Lo repetí a propósito). Dios nos ha sobrellevado. Tolerar a alguien y soportar  alguna persona  siempre tiene su recompensa. Aunque con sus razones Martín Lutero decía: “Deja que los pájaros vuelen sobre tu cabeza, pero que no hagan nido”; sin embargo  Jesús fue más allá cuando dijo: “Al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa;  y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses. Mateo5:39al 41.

 En una ocasión uno de mis hermanos dejó la iglesia y se fue al mundo, no era muy pasivo que digamos y eso le ocasionaba dolor de cabeza a mi madre, sobre todo. Luego el se reconcilió con el Señor pero en una iglesia de esas que son muy “open mind”, muy “abierta”, “libre”, etc. Una vez alguien hablaba de eso, que el muchacho debería volver a la iglesia de la familia, “la verdadera iglesia” la mas ortodoxa y correcta y cosas similares. Mi papa con esa sabiduría que brinda los años respondió: “sobrellévenle, que estar en el mundo es peor, ahora tenemos la certeza que no está en la calle tomando alcohol o en alguna cosa peligrosa, está en la iglesia”.

Sobrellevar implica que a veces tenemos que hacernos de “loco” o de “la vista gorda” por un tiempo, que tenemos que ser como “sin vergüenza” y aguantar ciertas cosas tranquilos, en lo que Dios nos da una respuesta. Hay mujeres que no pueden sobrellevar ciertos defectos del esposo y los botan para luego darse cuenta que en realidad lo que si no pueden sobrellevar es la carga de un hogar sola. No es una justificación a tolerar lo malo, solo es una reflexión a que tengamos paciencia con algunas cosas que se pueden manejar. Sobre todo cuando nos gustan que nos sobrelleven a nosotros.  

 

No siempre vemos los resultados de inmediato de sobrellevar a alguien, pero al final sabremos el porque de cada cosa y cobra sentido la famosa frase: Dios no nos da carga que no podamos llevar.

             Unos jóvenes cristianos evangelizaban en una ciudad donde un drogadicto se acercó y le pidió una Biblia. “-Nunca le des un libro a un adicto a las drogas”, dijo uno de de  los jóvenes cristianos en voz baja, -pues usará sus hojas para fumar, no para leer-. Pero alguien sintió en su corazón darle la biblia…sintió sobrellevar a ésta persona perdida en los vicios. Así que le regalaron el libro. Al año siguiente, el adicto se apareció en la iglesia y pidió el micrófono para decir algo, los evangelistas pensaron que era para pedir otra biblia, pero sus palabras fueron:

 

            “Buenas noches señores, hace un año pedí una biblia, la quería para fumarme sus hojas (lo sabía, dijo el joven evangelista que había dado la advertencia)  y efectivamente, continuo el adicto, me fumé todas las hojas de Mateo, me fumé las hojas de Marcos, de Lucas y cuando me estaba fumando las primeras hojas de Juan, se me cayó una con un 3 y en el número 16 decía que por amor Dios envió a su hijo a morir por mi, me sentí amado y querido por primera vez, de inmediato fui a una iglesia, me fumé a Cristo y jamás he vuelto a fumar en mi vida”.