Superar una ruptura amorosa requiere tiempo, en algunos casos incluso años. El trance por el que se pasa es muy doloroso pero, por más difícil que parezca, una vez que se haya superado el dolor, el vacío y el desconcierto inicial, se podrá iniciar una nueva etapa.

 

Cuando una relación amorosa se acaba, se suelen decir frases del tipo “podemos ser amigos”, “tenemos que seguir viéndonos”. Sin embargo, no todas las separaciones son iguales.

Superar el mal trago de una ruptura es más fácil cuando la relación se rompe amistosamente con la sensación de alivio y el convencimiento mutuo de que con el tiempo no hubiera funcionado.

Tras la ruptura pasamos por momentos y etapas diferentes:

Al principio no acabamos de creérnoslo, estamos aturdidos y no dejamos de pensar en ello. En estos casos conviene hablar con amigos, familiares… Es la mejor forma de asimilarlo y de reponernos.

Después pasamos por una etapa en la que nos invade la tristeza: lamentos, culpa, dolor, desesperación… En esta fase nos atormentamos pensando y creyendo que nunca vamos a estar bien, que no lo vamos a superar, etc.

Cuando pasa algún tiempo se suele pasar por una fase de descontrol: salir, divertirse, cambiar de imagen, de entorno… Nos invade una sensación de libertad y queremos recuperar el tiempo, romper con todo.

Por último se llega a la etapa final en la que se suele alcanzar más serenidad, queremos recuperar la felicidad: Aprender a disfrutar de nuestra compañía y de la de los demás, y descubrir las ventajas de estar sin pareja.

2. ¿Cómo empezar una nueva etapa?

Terminar una relación nunca es agradable pero, saber enfrentarse a la nueva etapa sin culpa ni rencor nos va a permitir volver a empezar.

Conviene evitar recrearse amargamente en lo que hubiera podido ser y no fue, y empezar a reconstruir nuestra vida con optimismo, autonomía y libertad. Y para todo ello, es fundamental enfrentarse de verdad al dolor y asumir los propios sentimientos.

Es muy importante tener en cuenta que no se debe pretender superarlo todo en dos días. Atravesar tu dolor con calma y paciencia te permitirá quedarte con lo mejor de la relación.

La distancia y el tiempo son necesarios en muchos casos para comprender mejora las causas de la separación y hallar fuerzas para superarla

Evitar la dependencia. Lo que hay que evitar a toda costa es la dependencia, cuando ya no hay una relación amorosa. Es decir, intentar alargar el lazo con la esperanza de que todo vuelva a ser como antes, cuando ya nos han expresado el deseo de separase de nosotros.

La tristeza es el sentimiento que más nos paraliza en una ruptura sentimental. Todo nos recuerda a esa persona: lugares, situaciones, canciones… Nuestros planes, deseos y sueños se han ido con nuestra pareja y eso nos llena de inseguridad y tristeza con respecto al futuro.

Nos preguntamos si alguna vez encontraremos a alguien con quien compartir nuestra vida o si estaremos solos para siempre…

El primer paso para superar el dolor será aceptar que estamos tristes y permitirnoslo. Por consiguiente, si tienes ganas de llorar hazlo, desahógate y exterioriza todo lo que puedas la pena que llevas dentro

 No olvides que lo peor que puedes hacer es reprimir las emociones. Sin embargo, no te permitas caer en una depresión o en la amargura. Evita pensamientos del tipo: “sin él o ella nada merece la pena”, “nunca lo superaré”.

Expresa tu enfado. Otra forma de exteriorizar lo que sentimos en ese momento es visualizar a nuestra ex pareja sentada frente a nosotros y expresarle nuestro enfado.

Escribe una carta y luego quémala. También puedes escribirle una carta, explicándole todo el daño que te ha hecho y lo enfadado/a que estás. Una vez te hayas desahogado, quema la carta ya que, el simple hecho de contemplar tu enfado convertido en humo te ayudará a sentirte mejor.