Otro testimonio

 

 

 

 

 

 

 

No puedo dejar de relatar otro incidente que es uno de los ejemplos más interesantes de la intervención de Dios, que he escuchado en mi vida.

Ocurrió en 1945,  Un joven pastor asistente, llamado Cliff, y su novia Billie, estaban deseosos de casarse, aunque tenían muy poco dinero. Se las arreglaron para reunir poco a poco suficiente dinero para tener una boda sencilla y dos pasajes para ir a una ciudad donde le habían pedido a él que junto con un amigo dirigiera unas reuniones de avivamiento. Ellos pensaron que al combinar esa responsabilidad con su luna de miel, podrían salir adelante. Hicieron planes para alojarse en un hotel de un centro turístico cercano. Después que bajaron del tren que les llevó hasta esa ciudad, tomaron un autobús que les condujo hasta el hotel, para encontrar solamente que los militares habían tomado posesión de éste con el fin de usarlo como un centro de rehabilitación. Ya no estaba disponible para alojar a ningún huésped.

Así que, allí estaban, solos en una ciudad desconocida, con nada más que unos pocos dólares. Lo único que podían hacer era tratar de ser llevados por alguno de los vehículos que pasaban por una carretera cercana. Muy pronto se detuvo un auto junto a ellos, y el chofer les preguntó a dónde querían ir.  “No sabemos”, dijeron, y le explicaron la situación difícil en que se encontraban. El hombre fue muy comprensivo, y les dijo que tal vez podía hacerles una sugerencia. A unos pocos kilómetros más adelante se encontraba una tienda de comestibles, que era propiedad de una señora a la cual él conocía. Ella tenía un par de habitaciones disponibles en el piso de arriba, y pudiera ser que les permitiera permanecer allí sin que les costara mucho. Ellos no se encontraban en una posición en la que podían darse el lujo de escoger. La señora les alquiló una habitación por cinco dólares.

Durante el primer día que estuvieron allí, la nueva esposa se pasó la tarde practicando en el piano, y Cliff tocando el trombón que había traído con él. La dueña de la tienda estaba meciéndose en un sillón, mientras escuchaba la música. Cuando se dio cuenta de que eran cristianos, le habló de ellos a una amiga, quien les invitó a pasar el resto de su luna de miel en su casa. Algunos días después, esta señora les dijo que un joven evangelista iba a hablar en una reunión juvenil en un centro cristiano de conferencias que estaba cerca de su casa, y les invito a asistir.

Sucedió que esa noche quien regularmente dirigía los cantos se encontraba enfermo, y le pidieron a Cliff que se encargara de la música para el servicio. ¡Esa fue una ocasión histórica! El evangelista resultó ser el joven reverendo Billy Graham, y el joven recién casado era Cliff Barrows.

Los dos se conocieron esa noche, y entre ellos quedó formada una sociedad que duraría toda la vida. Como todos los cristianos saben muy bien, Cliff y su esposa Billie, han sido miembros de la Asociación Evangelística de BilIy Graham desde esa noche y han sido usados por el Señor en miles de cruzadas alrededor  del mundo.

 ¿No es increíble todo lo que el Señor hizo para juntar inseparablemente a estos dos hombres, como miembros del mismo equipo? Algunas personas dirían que ese encuentro fue una coincidencia, pero no estoy de acuerdo.

Reconozco la mano de Dios cuando la veo. ¿Ocurren aún milagros como ocurrían en los tiempos bíblicos? Sí, pero suelen ocurrir de tal manera como para proteger la necesidad de la fe. Incluso las personas que son testigos de los mismos deben escoger creer o no creer en su realidad. ¡Yo he decidido creer!